domingo, 16 de septiembre de 2007

GERARDO DIEGO POETA DE LA GENERACION DEL 27





imagen obtenida de personales.mundivia.es




Gerardo Diego poeta de la Generación del 27, nació en Santander en el año 1.896.

Cursó sus estudios universitarios de Filosofía y Letras en las Universidades de Deusto, Salamanca y Madrid, doctorándose en esta última.

Obtuvo la plaza de Catedrático de Lengua y Literatura por vez primera en el Instituto de Soria de donde pasó al de Gijón y posteriormente Santander, para dar el salto definitivo a Madrid en 1939 donde permaneció hasta la fecha de su jubilación.

En Santander, dirigió dos grandes revistas de la generación del 27 que se llamaron Lola y Carmen.

Fue uno de los poetas más significativos de la generación del 27 representando su ideal con gran maestría

Aparte de su trabajo como catedrático, era crítico literario y taurino, escribiendo también en varios periódicos.

Gran aficionado a los toros, la música, y la pintura.

Participó en cursos y conferencias que fue impartiendo en muchas partes del mundo.

Viajó a Hispanoamérica y a las Islas Filipinas.

En 1925 recibió el premio Nacional de Literatura en igualdad de méritos con Rafael Alberti, volviendo a obtenerlo nuevamente el sólo en 1.956.

Durante el período de su estancia en Santander, acudía a las tertulias junto otros dos grandes poetas como eran José Luís Hidalgo y José Hierro, ejerciendo sobre la obra de este segundo un importante significado, al igual que lo hizo en otras figuras de relevancia.

En 1947 ingresó en la Real Academia Española de la Lengua permaneciendo en ella hasta su muerte.

En 1979 le fue otorgado el premio Cervantes.

Falleció en Madrid en el año 1.987.

En Santander reside la Fundación Gerardo Diego http://www.fundaciongerardodiego.com/creada en honor de este gran poeta cántabro universalmente apreciado, en reconocimiento de su obra y   su divulgación entre las generaciones venideras.

PUERTO CHICO
Invierno

A Antonio Quiròs

Corazòn del mar cántabro, que humilla,
remansa en ti su sangre tumultuosa,
cuadratura del rumbo y de la rosa,
sábana y almohada de la quilla;
toda estela de sal en ti se ovilla
a soñar, a dormir en paz dichosa,
y yo también, cuando el monzòn me acosa,
repaso en ti mis rutas milla a milla;
y las bordadas, látigos, meandros,
y el orzar de mis líricos balandros
que patrono, gloriosos de velamen.
Y hoy es la noche y bajamar. Escampa
el chaparròn. Qué olor el de la rampa.
Aguas con alma besan, huyen, lamen