domingo 1 de noviembre de 2009

DON JUAN TENORIO


DON JUAN TENORIO

Obra dramática escrita por don José Zorrilla y representada tradicionalmente en España la noche de difuntos.

La acción transcurre en Sevilla durante la primera mitad del siglo XVI.


Comienza la primera parte de la obra el día en que se cumplía un año en el que don Juan y don Luis Mejía que habían apostado quien de los dos sabría obrar peor, con mejor fortuna,  vuelven a encontrarse comparando sus hazañas y resultando  de ellas vencedor don Juan Tenorio, don Luis Mejía le vuelve a desafiar por lo que don Juan vuelve a apostar que no sólo seducirá a una novicia pronta a profesar, sino que también le quitará a don Luis su novia doña Ana de Pantoja.

Oyendo esta conversación don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés que iba a casarse con Don Juan y que llevaba en el convento desde su niñez, deshace el matrimonio convenido. 

Por la noche, Don Juan lleva a efecto su apuesta y seduce a Doña Ana haciéndola creer que es su prometido. Después, escala los muros del convento donde está encerrada Doña Inés y la rapta y ambos se enamoran perdidamente.

Don Luis Mejía y Don Gonzalo de Ulloa se enfrentan a Don Juan en un duelo y los dos mueren, por lo que Don Juan tiene que huir a Italia.

La segunda parte transcurre cinco años después comenzando cuando:

Don Juan regresa de nuevo a Sevilla y visita el cementerio donde está enterrada Doña Inés, que había muerto de amor. 

Doña Inés también había hecho una apuesta con Dios y era que si lograba el arrepentimiento de Don Juan, los dos se salvarían pero, si no lo consigue, se condenarán eternamente.

Ante la tumba de Don Gonzalo, Don Juan invita al Comendador a cenar y éste lo invita a su vez a compartir la mesa de piedra con él en el panteón.

Cuando el espíritu del Comendador don Gonzalo está a punto llevarse a Don Juan al infierno, interviene Doña Inés y le ruega que se arrepienta. La joven gana la apuesta y los dos suben al cielo rodeados de cantos e imágenes celestiales.

Obra escrita por don José Zorrilla y Moral.

publicada en 1844.

imagen : lengua literaria


domingo 13 de septiembre de 2009

II FESTIVAL DEL MAR DE SANTANDER




SANTANDER, CAPITAL DE CANTABRIA , CAPITAL  DEL MAR.


Santander, acoge durante los días 11 al 15 del presente mes de septiembre el II Festival del Mar.


Se pretende con él rendir homenaje a nuestra espléndida bahía que reúne todas las condiciones para ser considerada una de las más bellas del mundo y escenario a su vez de las actividades marítimas más importantes en el mundo, sobre todo durante el siglo XVIII.


Cantabria que dio nombre al mar Cantábrico, tierra de gran tradición marinera , protagonista de grandes gestas marítimas como la Reconquista de Sevilla y cuna de grandes navegantes como Juan de la Cosa, el Almirante Pero Niño, el capitán Velasco, Vital Alsar etc. y de deportistas renombrados como Alejandro Abascal, Antonio Gorostegui, Javier López, y otros muchos, acoge durante estos días este II Festival del Mar con la celebración de conferencias, conciertos musicales e innumerables actos.


La inauguración oficial tuvo lugar el sábado día 12 pero ya desde el viernes cientos de cántabros y visitantes acudieron a los muelles para contemplar los barcos que iban llegando y atracando. El muelle se llenó de palos.


Fueron llegando a Santander los participantes en este II Festival del Mar procedentes de Rusia, Polonia, Holanda, Francia y España. Nuestra hermosa Goleta Cantabria Infinita les acompañó.

La goleta francesa Recouvrance, una de las últimas en unirse al Festival del Mar, fue sin embargo de las primeras en llegar a puerto.


La Nao Victoria, réplica del barco en el que Juan Sebastian Elcano dio la vuelta al mundo, también participa.


La bella fragata rusa “Mir” que salió del puerto de Amsterdam fue la primera participante de la Regata en llegar. A bordo de los otros barcos participantes, que también partieron del mismo origen, arribaron nuestros grumetes cántabros que días antes habían viajado a los Paises Bajos para enrolarse en el “Europa”; Thalassa, “Astrid” y “Sarki” para participar en esta inolvidable Regata.


Se han instalado 40 carpas a lo largo del muelle para acoger a las instituciones, empresas y demás participantes en estos acontecimientos, albergando una de ellas el proyecto del Buque-escuela presentado por la Fundación Villas del Cantábrico.


En otra, denominada Puertos de Cantabria, se encuentra instalado un simulador, que recrea la entrada desde el puente de mando de un barco pesquero, a los puertos de Laredo, Santoña y Colindres.


Un mercado colonial y marinero situado en los jardines de Pereda anima y da colorido a este evento ofreciendo a los visitantes toda clase de productos coloniales y de ultramar servidos por dependientes ataviados con atuendos marineros.


Puede degustarse una gran variedad de alimentos, y a la vez adquirir objetos de artesanía, libros, jabones, creaciones de bisutería y un sinfín de curiosidades que convierten a este mercado en un gran atractivo.


La mayoría de los barcos permanecen anclados en la bahía y aunque algunos saldrán a navegar, existen programadas visitas a los mismos durante horarios determinados, para todos aquellos que deseen subir a bordo.


El día 15 de septiembre, fiesta de la Patrona de Cantabria, Nuestra Señora Bien Aparecida, tendrá lugar la Parada de Velas hasta el abra del Sardinero. Este espectáculo uno de los más bellos del Festival del Mar se realizará a las 12 horas del mediodía.



Este acontecimiento permite a Santander, la capital de Cantabria, candidata a Capital de la Cultura en 2016, invitar a visitarla no solamente en este acontecimiento del II Festival de Mar, sino en cualquier otra ocasión, en la que seguro recibirán el trato amable de los cántabros y disfrutarán de todo lo mejor que ofrece esta hermosa tierra.


Fotografías

www.el Diariomontañes.es



sábado 28 de febrero de 2009

SANTANDER


SANTANDER - BAÑOS DE OLA (1847-1930)

A mediados de siglo XIX, siguiendo las corrientes médico higienistas y recreativas de la alta burguesía, surgió en las playas de Santander, al igual que en otras ciudades costeras españolas y europeas, la práctica de los baños de ola. Esta nueva moda dio paso a un gran cambio en las costumbres sociales y culturales de los veraneos de la época; se construyeron nuevas edificaciones e infraestructuras, y se pusieron en marcha varias vías de comunicación uniendo El Sardinero con el centro de la ciudad.

 La ubicación geográfica y las condiciones que reunía el Sardinero pronto lo convirtieron en uno de los lugares más privilegiados de la ciudad donde se podía descansar y a la vez contemplar una panorámica excepcional, llegando a ser el centro neurálgico del turismo en el norte de España.

En los primeros años del siglo XX continúan publicándose distintos tratados relativos a los baños de mar.

 El traje de baño se convirtió en una pieza esencial de esta nueva costumbre, y las normas respecto a los mismos eran muy estrictas en cuanto a los colores, tejidos y su diseño. 

En esta época los baños eran recomendados por los facultativos por motivos de salud, y la estética era lo menos importante en estos casos. 

 Debido a la moralidad de aquel tiempo el material más utilizado para su confección era la lana, para que no se pegase al cuerpo. Los colores eran oscuros, en tonos azules o marrones, y se componían de dos piezas: un pantalón largo y una blusa.

 La complejidad de esta vestimenta playera obligaba a los bañistas a efectuar los cambios de ropa en unas casetas instaladas en las playas a tal efecto y equipadas para la ocasión. Nuestro extraordinario escritor don José María de Pereda recoge en su novela Nubes de Estío el ambiente social que gira en torno a los baños de ola en Santander.

Las casetas para los baños de mar eran muy modestas y tenían carácter provisional. 

Al progresar de forma extraordinaria la práctica de esta nueva terapia de baño de oleaje, cada vez era mayor el número de personas que se desplazaban, especialmente desde Madrid y Castilla, para pasar el verano en El Sardinero. El aumento de la afluencia de turistas hizo que se creasen nuevas infraestructuras ya de carácter permanente y las casetas de baño comiencen a construirse con mejores materiales con fachadas de madera y tejados de zinc o tejas

Ya en el siglo XX, se comienza a utilizar el hormigón, sobre todo para la construcción de los grandes balnearios de mar.

Santander cuenta ya en esta época con cuatro estaciones balnearias: una en la primera playa de El Sardinero, otra en la segunda, también llamada playa de Castañeda, una tercera en la playa de la Magdalena y otra en La Concha. 

También se instalaron unos baños flotantes en San Martín y Puerto Chico para las clases más modestas, que no podían permitirse el traslado a El Sardinero ni el coste del uso de las instalaciones balnearias del mismo.

Sigue en aumento la afluencia de bañistas a las playas de Santander acrecentándose a principios del siglo XX, cuando Alfonso XIII y su familia convierten a nuestra ciudad en la capital del veraneo regio.

 El Palacio Real de La Magdalena, residencia del monarca y su familia durante 17 años consecutivos, será además del emblema de la ciudad, el elemento nexo que garantiza las estancias estivales tanto de los monarcas y sus hijos, como del séquito cortesano. Este hecho ocasionó el aumento de las edificaciones señoriales en la zona para alojar a la aristocracia y la burguesía que imitaba las costumbres reales.

Se precisaban también lugares para el ocio y la diversión.

El Hotel Real y el Gran Hotel de El Sardinero acogerán a los más distinguidos veraneantes. 

También se encontraban en la avenida de los Hoteles otros establecimientos como el Hotel París y el Hotel Roma. El Real Club de Tenis, el Gran Casino de el Sardinero o el Hipódromo de Bellavista eran lugares de encuentro, frecuentados tanto por las clases más altas como por la recién acaudalada burguesía deseosa de relacionarse con la aristocracia. 

Con los Baños de Ola se inicia el proceso de un escenario soñado que iguala a Santander con otras modernas ciudades balneario costeras europeas, como Dieppe, Deauville, Biarritz, Cannes o Niza, entre otras.

Breve cronología sobre "Baños de Ola en el Sardinero" y los acontecimientos sociales más significativos:

El 17 de julio de 1847 se publica el primer anuncio de Los Baños de Ola en "La Gaceta de Madrid", con este texto: "Baños de Oleaje en el Sardinero. Habilitados los baños de ola en la espaciosa playa del Sardinero de Santander, han empezado a ser concurridas de sus naturales y de muchos forasteros. Nada se ha omitido a efecto de que los bañistas hallen todo lo necesario que requiere esta clase de establecimientos: seguridad y comodidad en los baños, camino hecho especialmente para ellos y un carruaje a propósito, destinado a su servicio".

Como servicios de playa, se instalaron las maromas a las que se agarraban los bañistas desconfiados; estancias independientes para desnudarse y carritos para conducir a las personas delicadas, que eran casi todas, a la orilla de la playa para tomar Los Baños de Ola.

En 1852 nos visita S.M. el Rey D. Francisco de Asís y Borbón, esposo de la Reina Isabel II con ocasión de la inauguración de las obras del Ferrocarril Santander-Alar.

En 1857 Cesar y Arturo Pombo obtienen permiso del Ayuntamiento de Santander para construir un establecimiento de baños de carácter permanente en la primera playa del Sardinero.

En 1859 surge el primer proyecto municipal, para la "construcción de diez casetas o carritos de cuatro ruedas dotadas de dos compartimentos cada una para vestirse o desnudarse..."

En 1861 Llega la Familia Real a Santander con el propósito de la Reina Isabel II de tomar Baños de Ola.

En 1870 se construyó el primitivo Casino y el Hotel Castilla, autorizándose igualmente la construcción de la Capilla de San Roque, entre la playa de La Concha y La Primera del Sardinero.

En 1872 S.M. El Rey Amadeo de Saboya y su esposa con su presencia, colocaron el nombre de Santander en la primera línea de las poblaciones veraniegas.

Los Ferrocarriles del Norte establecen los primeros trenes de recreo que salían de la Corte los miércoles y sábados.

El Casino empieza a funcionar con una llamada "Societe Anonyme des Bains et Casino Cursal de Santander", con sede en París.

Veranean Campoamor, Pérez Galdós, José Echegaray y Martínez Villegas.

En 1875 entra en funcionamiento la empresa de Carruajes para Baños de Ola del Sardinero.

En 1876 Alfonso XII después de desembarcar en Santoña pernocta en Santander en el Círculo de Recreo, actual Banco de Santander.

Inauguración del Gran Hotel del Sardinero, con capacidad para 300 camas.

Ese verano, en la fragata Numancia Isabel II y sus hijas regresan del exilio. Las recibe su hijo D. Alfonso XII y se instalan en la residencia del ya entonces marqués de la Casa-Pombo, y el Sardinero vuelve a convertirse de nuevo en Corte.

 En 1877 fueron construidos el Hotel Hoyuela, con capacidad para 100 camas y el París con 200 camas, que junto con el Hotel Romay la popular Fonda Gandarillas, dan nombre en la actualidad a la Avenida de los Hoteles.

Se inicia el actual paseo de Pérez Galdós.

D. Santos Gandarillas, que había conseguido un permiso para sustituir el "motor de sangre" por locomotoras catalogadas como "silenciosas", le inaugura ese verano pero obligado a atenerse a normas rigurosas; No podía exceder a la marcha de un hombre al paso; delante del convoy caminaba "el cagueta", con un banderín y tocando su bocina. El "trenuco" no podía tocar el silbato ni echar combustible por las calles para evitar humos. El éxito fue completo y le utilizaron millares de viajeros, ya que el itinerario era sugestivo pues recorría los Prados de San Martín, bordeando la bahía hasta la Plaza del Pañuelo, actual Plaza de Italia.

En 1892 Finalizaron las obras del llamado túnel de Tetuán, por el que circularán los primeros 15 coches adquiridos de la Compañía de Tranvías de Vapor del Sardinero.

En 1894 Piquío y su entorno fue transformado en un mirador natural.

En el período 1896/1899 El Balneario del Sardinero duplica su capacidad 300 habitaciones con baños calientes de agua dulce y salada, con algas e hidroterapia y se construye la galería-balneario de 150 metros de longitud. Dispone de 100 casetas de madera que se emplazaban en las proximidades de la orilla del mar, para mayor comodidad de los bañistas.

En 1898 el puerto de Santander, recibió a 27.700 soldados de la Guerra de Cuba que fueron repatriados desde aquellas tierras.

En el año 1900 tuvo lugar la primera visita de Alfonso XIII a Santander. El Rey arribó en Puertochico junto a su madre la Reina Mª Cristina y las dos Infantas a bordo del "Giralda". Fue una estancia de 48 horas para la presentación a los santanderinos de quien sería su futuro Rey.

En 1901 tuvo también lugar la inesperada llegada de los Príncipes de Asturias La Infanta Dña. Mª. de las Mercedes y su esposo D. Carlos de Borbón Dos Sicilias, a bordo del "Giralda", para asistir al Bautismo de su sobrino el infante Rogelio Mª. Alfonso, hijo del Duque de Calabria. Primer infante nacido en Cantabria y cuya ceremonia fué celebrada en la Iglesia de Santa Lucía.

Fue creada la "Revista Veraniega", que seguía las jornadas regias minuciosamente. 

En 1904 la Península de la Magdalena, fue utilizada para actos de carácter popular como concursos hípicos e incluso un velódromo portátil.

En 1905 - se celebró una competición de vela organizada por el Real Club de Regatas de Santander, en la que participó el Rey Alfonso XIII.

El armador de buques del Puerto de Santander Ramón González adquiere un vapor-automóvil de nombre España, el primero que surcará las aguas de Santander y se dedicará a las excursiones de recreo.

Se celebra la primera prueba de las regatas internacionales con el premio de honor regalo del Rey Alfonso XIII.

En 1906 se celebra la boda del Rey Alfonso XIII y de Dña. Victoria Eugenia de Battemberg y primera visita (dos días) de los Reyes a Santander.

El 7 de septiembre de 1912 a las 7 de la tarde se le hace entrega al rey de la llave del Palacio de la Magdalena. Una llave de oro adornada de piedras preciosas.

El 4 de Agosto de 1913 el rey Alfonso XIII, acompañado de toda la Familia Real tomó posesión del Palacio de la Magdalena, desde este año y hasta el año 1930 la realeza y nobleza española escogieron Santander como lugar de veraneo y descanso. 

En la laza de toros de Cuatro Caminos "Corrida Monstruo". Regatas de vela, concursos de tiro, compañías líricas y de teatro en el Gran Casino y en el Teatro Principal. 

En 1914 se produce la visita a la Familia Real de los Príncipes de la Casa Real de Nápoles . 

El Palacio de la Magdalena es sede de la Primera Magistratura de la Nación, con la presencia de las Mesas del Senado y del Congreso. 

Alfonso XIII inaugura oficialmente el Ateneo de Santander el cual se constituyó el día 1 de mayo, la biblioteca se constituye el 18 de junio y se abre al público el 20 de Junio. 

Visita del Nuncio Apostólico y del Príncipe de Mónaco. 

En 1915 Los arquitectos cántabros González Riancho y José Pardo Gil presentan al Rey el proyecto del Gran Hotel (posteriormente Hotel Real por deseo del Rey Alfonso XIII. 

Presencia de la Familia Real en la Primera Playa del Sardinero y primer baño en El Sardinero de la Reina Victoria Eugenia en una playa española. 

Visita del Sultán de Marruecos Muley Haffid. Inauguración del Campo de Polo de la Magdalena. 

1916 Consejo de Administración para la creación del Hotel Real. 

Construcción del nuevo Gran Casino con un pequeño teatro "la Bombonera" en el que actuaría la gran Margarita Xirgú. Proyecto de Eloy Martínez del Valle. 

El 12 de Julio de 1917 se inaugura el Hotel Real bajo la dirección del belga Jorge Marquet, figura mítica de la hostelería en Europa. 

El Hipódromo de Bellavista, en las inmediaciones del Faro de Cabo Mayor, completa el triángulo de: Alojamientos, Diversiones y Transportes indispensables para la industria turística. 

En 1918 El Rey coloca la primera piedra de la Biblioteca Menéndez Pelayo, proyecto del Arquitecto cántabro Leonardo Rucabado. 

25 de Agosto SM. El Rey gana la copa de los Senadores y Diputados por la provincia y el título de Campeón en el Campeonato Montañés de Tiro que se celebra en la Albericia. 

30 de Agosto los Reyes colocan la primera piedra de la biblioteca y museo municipales. El proyecto es del Arquitecto cántabro Leonardo Rucabado.

1922 Visita oficial de Marcelo T. Alvear, presidente electo de Argentina. 

1923 Llegada del cinematógrafo en la Alameda Segunda y más tarde en el Salón Olimpia. 

31 de Marzo entra en funcionamiento la sede central del Banco de Santander en el Paseo de Pereda. 

23 de Agosto se inaugura la Biblioteca Menéndez Pelayo con la presencia del Rey y discurso de D. Antonio Maura. 

1924 Proyección de "Los Tres Mosqueteros" y se pone de moda el popular "Charlestón". Última corrida de la feria, cartel: Chicuelo, Sánchez Mejías y Marcial Lalanda. Entre los visitantes del Palacio de la Magdalena Los Duques de Alba. 


1926 El baile del charleston hace furor. Este año se puso de moda en España y toda Europa el nuevo baile procedente de Estados Unidos que en su origen era una danza muy popular. 


1928 El Racing y la Gimnástica compiten en el 2º grupo del campeonato de España Gran regata Nueva York - Santander dentro de la "Spanish Ocean Race". Se constituye el Patronato del nuevo Hospital de Valdecilla. Creación del nuevo club Marítimo. 70 Aniversario de la Reina Mª. Cristina. Llegada del hidroavión Detroit.

Finalizado en Puertochico la primera regata Nueva York-SANTANDER

13 de Agosto El Infante D. Juan de Borbón inauguró con la presencia de los Reyes de España el Campo de Golf de Pedreña.

1 de Agosto se inaugura en la Biblioteca Municipal el curso de verano para extranjeros organizado por la Sociedad Menéndez Pelayo y Colegio Mayor Universitario.

3 de Septiembre se celebra la regata crucero Santander-Bilbao en la que participan los Reyes.

24 de Octubre el Rey Alfonso XIII inaugura la Casa de Salud Valdecilla, un nuevo concepto de hospital que lo sitúa entre los mejores de Europa.

1930 Ultimo verano de la Familia Real en Santander. Proyección de "El Vikingo" primer largometraje en technicolor en Santander. Ingreso en la Escuela Naval de San Fernando de D. Juan.

1933 Creación de la Universidad internacional de Santander. Y construcción del Paraninfo de la Magdalena.

1949 En el Palacio de la Magdalena comienzan los cursos de la UIMP.

1952 En la Plaza Porticada tiene lugar el Primer Festival Internacional de Santander, impulsado por Ataúlfo Argenta y José Manuel Riancho. 

En el transcurso del tiempo han ido cambiando las costumbres, la cultura, la economía y la vida en general. El progreso económico y social ha favorecido la aparición de una nueva sociedad que ha sabido mantener en nuestra tierra la herencia de nuestros antepasados y conjugarla con los retos y proyectos del futuro con la única finalidad de mantener y acrecentar en los tiempos actuales y venideros la posición cultural económica y social deseada por todos nosotros y en la que Santander mantiene su sello de identidad como ciudad señorial de veraneo y cultura adaptada a la lógica evolución de los tiempos, pero en la que permanecen la categoría y buen gusto inseparables de la elegancia y distinción de sus gentes y de los visitantes que acuden a disfrutar de nuestra hermosa tierra del norte.

Fuente e imagen
Página información
Turística del Ayuntamiento de 
Santander.



sábado 21 de febrero de 2009

SOTILEZA

Monumento a los raqueros 
SANTANDER
   
Obra maestra del escritor cántabro don José María de Pereda, junto a Peñas Arriba en las que narra la epopeya del mar frente a la montaña. Son sus dos grandes novelas costumbristas en las que el arte de Pereda llega al máximo de su poder.

Sotileza publicada en 1885 describe el ambiente de pescadores. Es la novela del mar por excelencia.

El título responde al apodo de la huérfana Silda, recogida caritativamente por un matrimonio de pescadores. Esta muchacha, de carácter soñador, enamora a Andrés, hijo de un prestigioso marino, pero ambos se ven obligados a renunciar al amor cuando se impone la realidad social. Andrés se casará con una muchacha de su clase y Casilda con un pescador, Cleto, todo ello con la intercesión del Padre Apolinar, que representa la imagen del clero como consolador de los males sociales a la vez que guardián de los valores de la tradición popular. En Sotileza presenta Pereda un amplio retrato de las costumbres de los pescadores, la dureza de su vida y su organización social.

Personajes .Breve descripción:

Padre Apolinar, cura de sotana remendada, zapatillas de cintos negros y gorro de terciopelo raído. Alto algo encorvado y con ojos demasiado tiernos de nariz ligeramente abultada y rubicunda, cutis áspero y moreno con gruesos labios.

Muergo, Sula, Cole, Guarín y Toletes, pandilla de raqueros que acudían al padre Apolinar en solicitud de toda clase de ayudas, bien a petición de los padres o por voluntad propia.

Silda , (Casilda) muchacha pobre, delgadita, pálida, con el pelo tirando a rubio, dura de entrecejo y valiente de mirada, callealtera, recogida en casa del tío Mocejón al quedar huérfana cuando murió ahogado su padre. A causa de los malos tratos recibidos decidió abandonar a esta casa y familia, siendo recogida por la mediación del padre Apolinar por el matrimonio formado por Mechelín y tía Sidora. El paso del tiempo convirtió a Silda en una hermosa joven que llegó a ser la admiración de los mozos y hombres cultos.

Mechelín era risueño, de buen color más bien alto regular de carnes hablador y muy comunicativo. Andaba relativamente aseado, con la cara bastante bien afeitada y las patillas y el pelo arreglados. Atractivo de lengua y de alegre mirar entonaba no muy mal y a media voz algunas canciones de su mocedad y sabía muchos cuentos.

Su mujer, tía Sidora, también era de muy buen humor. Bajita rechoncha, andaba siempre bien calzada y vestía con aseo aunque con pobreza y llevaba cofia sobre el pelo. Nadie celebrada como ella las gracias de su marido. El matrimonio nunca tuvo hijos. Estaba dedicada principalmente al cuidado de su marido y de su casa, aunque también se dedicaba a vender el pescado de su quiñón.

Andrés, amigo de Silda , a quien acompañó a visitar al padre Apolinar cuando se escapó de casa del tío Mocejón. Era hijo del capitán de la corbeta la Montañesa. Con vocación de marino y llamado a serlo, los lances de la bahía le tentaban y el olor del agua salada le seducía. De niño su amistad con los raqueros lo era por conveniencia para evitar tener que usar la fuerza diariamente.

Convertido con el tiempo en un mocetón sanguíneo, frescote, de mirada voraz pero rápida y versátil, esbelto y varonilmente hermoso en cualquiera de sus actitudes. Aunque enamorado de Sotileza, finalmente se casó con Luisa joven que pertenecía a su misma clase social.  

Tio Mocejón, el de la calle Alta, marinero chaparrudo, rayando los sesenta, ojos pequeños y verdosos con bastante barba casi blanca, recia y arisca como el pelo de la cabeza donde jamás entraba el peine y muy rara vez la tijera. Gruñón.

La Sargüeta, su mujer era de genio avinagrado, lengua venenosa y voz dilacerante era el espanto de la calle. Más alta que su marido, muy delgada con hocico de merluza las mejillas de color rojo curado y el resto de la cara era pergamino viejo.

La Carpia, hija del matrimonio, metida en los diecinueve, era tan desaliñada y puerca como su madre, aunque más baja de estatura más morena y chata a la vez que tan recia de voz y larga de lengua. De oficio sardinera.

Cleto, hermano de Carpia menor que ella, era más parecido a la casta de su padre que a la de su madre. Andaba ya a la mar y no se llevaba bien con su hermana.

 Muchacho trabajador, honradote, sano y robusto como una encina y hasta guapo y buen mozo el día en que cayera en manos que cuidaran de él y le asearan con cariño. Enamorado de Sotileza con quien terminó casándose al regresar una vez cumplidos sus deberes con la patria.

Vivía esta familia en el quinto piso de una casa de la calle Alta.

La vida de estas gentes nos la muestra esta hermosa novela que nos sumerge en el complicado y entrañable mundo de la mar y de sus gentes en el que participan también personajes, como don Venancio Liencres el armador de la Montañesa, su esposa, sus hijos Tolín y Luisa, don Pedro Colindres el capitán de la corbeta y su esposa Andrea, padres de Andrés y otros.

Nos describe lugares y acontecimientos que hacen de su lectura un placer. Al adentrarnos en su argumento, poco a poco iremos viendo cómo se desarrolla la vida de todos ellos, los acontecimientos que acaecen, los sentimientos que les embargan, las ilusiones, desventuras y desgracias que les van sucediendo y que mantienen nuestro interés hasta llegar al final en el que el desenlace es inexorable y se impone la realidad social.
Es una bella novela que nuestro genial escritor terminó en el mes de noviembre de 1884 y que invito a leer a todo el que todavía no lo haya hecho.

Fuente
"Sotileza"
Autor :
José María Pereda
Edición,notas y apéndice
por José Simón Cabarga.
Colección de Bolsillo
Institución Cultural de Cantabria
Imagen
Santander-virtual.com



domingo 1 de febrero de 2009

HISTORIA DE LAS CALLES DE SANTANDER






PASEO DE DON JOSE MARIA DE PEREDA

Más conocido como Paseo de Pereda, es la principal arteria de la capital cántabra y eje a partir del cual se engrandeció la ciudad de Santander. Comenzó con las cinco primeras manzanas de casas construidas entre el edificio de la Aduana y calle del Martillo en unos solares que fueron subastados  primeros edificios  tan vistosos, que atrajeron el interés de Gaspar de Jovellanos cuando visitó Santander.

Este incipiente paseo  en sus comienzos  el año 1786, era conocido como “ El Muelle” y en 1805 ya se le llamaba el Muelle Nuevo.

En 1822 Guillermo Calderón, perulero nacido en Soto Iruz continuó las obras de la escollera y los muelles de atraque hasta Lope de Vega y cuando terminó la obra de relleno, inició la construcción de su casa en la primera manzana a continuación de Martillo, dando paso a la construcción de un plan de 18 manzanas o islas de casas en la misma línea y en la paralela a su dorso.

En 1831 edificaba también su casa Antonino Gutiérrez Solana, conocida por “ la del pasiego”.

Cuando llegó a Santander el inglés Jorge Borrow en 1837 se sorprendió del bullicio y la actividad existente en contraste con el resto de la región desolada que había atravesado. Manifestaba el viajero, que Santander hasta hacía poco era una oscura ciudad de pescadores pero en los últimos años había monopolizado casi por completo el comercio con las posesiones ultramarinas de España, especialmente con La Habana y poseía un muelle muy hermoso sobre el que se alzaba una línea de soberbios edificios mucho más suntuosos que los palacios de la aristocracia de Madrid. Estos edificios de estilo francés en su mayoría estaban ocupados por comerciantes.

Hasta transcurridos unos años no fueron realizadas más obras de construcción pero en 1846 lo hicieron Manuel Abascal Pérez y Manuel Toca.

En 1847 se redactó el proyecto para extender los muelles de Calderón hasta la Punta de San Martín, iniciativa que sufrió algunas oposiciones pues Mateo Obregón se proponía llevarlo a cabo estableciendo en el terreno ganado al mar, cuatro solares para construir.

En 1868 comenzó a edificar Victoriano Pérez de la Riva y seguidamente lo hizo Mateo Obregón.

Al mismo tiempo el Municipio retomó el plan de fijar la línea de muelles hasta San Martín y el Promontorio para llevar  a cabo la construcción  del camino de la costa hasta El Sardinero.

En 1874 edificó su casa Lino de Villa Ceballos que después fue alcalde, siguiéndole Emilio Botín, y Angel B. de Pérez. Ya por esas fechas el paseo medía 725 metros de longitud.

Del devenir de la actividad comercial surgió la necesidad de situar los muelles salientes hacia la canal de la ría ya que a la orilla no podían arrimar los buques de vapor que sustituyeron a los románticos veleros, debido al escaso calado y a los fangos, cegándose también la dársena grande para expansión de la zona residencial del centro.

En 1880 un incendio destruyó por completo la casa construida en 1822 por Guillermo Calderón, en la que se habían establecido el Círculo de Recreo y el Café Suizo y cuya propiedad ostentaba en esas fechas el marqués de Montecastro, heredero del creador de los muelles. En este solar fue levantado el edificio donde actualmente está la Sede Central del Banco de Santander, que en los años cincuenta del siglo XX construyó otro edificio gemelo uniendo ambos por un gran arco monumental coronado por un frontón decorado con esculturas simbólicas del maestro Blanes. Este arco que vuela sobre la calle Marcelino Sanz de Sautuola es un ejemplo de monumentalidad aportado a la genuina traza del Paseo de Pereda por decisión del Banco de Santander.

En 1891 se iniciaron los trabajos para construir un parque y boulevard trazando en la parte meridional una ancha calzada para uso del puerto. El muelle fue ensanchando sus aceras y calzada, dedicándose las primeras a un cómodo paseo sombreado en el verano por el arbolado y la segunda para el tráfico de coches, carros y carretones. Paralelos figuraban los rellenos preparados para convertirse en jardines desde el frente de la casa número 15 hasta Puertochico.

El Muelle compitió con las calle de San Francisco y La Blanca en las preferencias de la gente en las horas de paseo los días de sol y calor. El resto del año, fundamentalmente la juventud devolvía a las castizas rúas su carácter de salón de encuentros durante más de tres cuartos de siglo.

El boulevard que finalmente fue denominado Paseo quedó terminado en 1902.Los nuevos jardines recibieron las ofrendas maravillosas de un pueblo exquisito y deseoso de colaborar para demostrar que la obra la consideraban transcendental para la ciudad. Se afianzó la idea de contribuir a la creación de los jardines diseñados a lo largo de los terrenos conquistados al mar y empezaron a llegar ofrecimientos de plantas exóticas cultivas en los jardines y huertos particulares y sobre todo árboles, tilos, palmeras, etc.,. Los periódicos publicaban diariamente las relaciones de donantes y las especies de árboles y arbustos propios de jardines botánicos como magnolios, acebos, extraños ejemplares enviados por el floricultor Ramón Escalante. Fue tal la afluencia que hubo de formarse una comisión popular para seleccionar las palmeras, naranjos dulces, los Fénix bambúes, araucanias, cedros, dracenas, cañas de Indias, evónimos, aligustres, laureles, daturas, castaños de Indias, árboles del paraíso, etc. etc. Los jardines eran admirados y queridos por todos los cántabros y visitantes.

Fueron inaugurados en 1905 celebrándose una espléndida exposición de Artes e Industrias.

Aunque ya en 1894 se había presentado una proposición para darle el nombre de José María de Pereda, por aquellas fechas ya en la cúspide de popularidad entre los paisanos cántabros, no fue sin embargo hasta 1903 cuando se decidió otorgarle al Paseo del nombre de nuestro genial costumbrista.

 Desde sus inicios fue acaparando las preferencias del vecindario arrebatando a las calles San Francisco, La Blanca y La Alameda Primera los fervores populares. Pronto se estableció como un rito el paseo en noria entre la esquina de la Aduana y el Café Suizo que llevaba aparejado el canon social de tres corrientes de paseantes, la burguesa en el andén norte, la pollería horteril o estudiantes en la calzada central y la pausada de los grupos obreros ataviados con boina, blusa y alpargatas, bajo los plátanos de la alameda de los jardines.

En 1911 la ciudad se congregó para asistir al descubrimiento del monumento a Pereda, obra de Coullat Valera. En esta ocasión Don Marcelino Menéndez y Pelayo pronunció un bellísimo discurso, rezumante de santanderinismo que tanto homenajeante como homenajeado habían mantenido enarbolado como una bandera.

En 1927 se realizó una nueva reforma y la introducción del banco al doctor Vicente Quintana, se colocó una fuente en honor de Concha Espina, obra de Victorio Macho y tras la fuente pasados los años se erigió un frontón dedicado a Víctor de la Serna, hijo de la escritora.

En 1947 se realizaron importantes mejoras ensanchando la calzada de un extremo a otro, estableciéndose en la glorieta occidental de los jardines un monumento sedente al doctor Arce insigne pediatra, como homenaje de la infancia cántabra, obra del escultor Ávalos.

El Paseo de Pereda ha ido experimentando continuas mejoras que mantienen y aumentan, si cabe, su belleza y categoría. Es una hermosísima obra en pleno centro de la capital de Cantabria, que unida a nuestra bella bahía y a su también espléndido paseo marítimo, forman una maravillosa conjunción de espacios en los que tienen cabida la dinámica actividad comercial y social de la capital y los placenteros paseos por los jardines y las zonas de recreo donde se disfruta de la reconocida calidad de vida que existe en esta bendita tierra.


Fuente :
“Santander en la historia
de sus calles”.
Autor J.Simón Cabarga.
Imágenes
www.cantabriajoven.com
www.elalmanaque.com









lunes 26 de enero de 2009

LA CASA MONTAÑESA










LA CASA MONTAÑESA Y SUS VARIANTES

La geografía de Cantabria, se encuentra salpicada de espléndidas casas, casonas y palacios construidos por nuestros antepasados a lo largo de los tiempos.
Durante la Edad Media y hasta el siglo XVI muchas fueron construidas totalmente de madera no conservándose ninguna.
Sin embargo, si podemos contemplar las que levantaron de piedra que en su mayoría han llegado a nuestros días y deseamos conservar y cuidar para seguir transmitiéndolas a las generaciones venideras.

CARACTERÍSTICAS Y VARIANTES.

La casa típica rural de Cantabria, conocida como “casa montañesa” es de planta rectangular, con tejado a dos aguas y fachada principal en la caída de una de las aguas orientada al sur.

Las casas antiguas por lo general son de ancho fondo y moderado desarrollo en el sentido de la fachada principal, pero poco a poco van cambiando llegando a corresponder el lado mayor del rectángulo con la fachada principal.

Los hastiales, a saliente y poniente, suelen prolongarse en piedra de sillería hasta sobresalir como machones sobre la fachada sur. Entre ellos se cobija en la planta baja el soportal y en la segunda planta, la solana o balcón corrido, con balaustre de madera torneada, a veces con cuidadoso trabajo de talla.

En el soportal, bajo la solana, suele haber un cuarto, generalmente en el extremo oriental y a veces en ambos extremos, con acceso independiente desde el soportal y que sobresale del conjunto interior de la casa. Antiguamente se usaba para guardar los utensilios relacionados con el trabajo del campo, usándose también como despacho en el que el hidalgo trataba con sus renteros.

En el soportal, donde también se guardaban los carros y aperos de labranza se encontraban las entradas a la casa, al cuarto anteriormente citado y a la cuadra. Las puertas de madera de roble con herrajes y algunas divididas horizontalmente en dos partes, pudiéndose abrir independientemente la parte inferior o la superior, existiendo en la parte inferior un boquete redondo para entrada y salida de gatos y gallinas.

Traspasada la puerta principal de la casa, hay un pequeño vestíbulo, llamado estragal desde el que se accede a las dependencias del piso inferior de la casa y a la escalera interior que sube al piso de arriba. La escalera en sus primeros pasos suele ser de piedra para continuar de madera con balaustrada de tornos.

En la planta inferior se encuentran la cuadra, los almacenes y a veces la cocina. La habitación como tal se encuentra en la planta segunda. Suele tener un salón largo y estrecho orientado al sur que corresponde a la solana. En sus extremos se encuentran las habitaciones de dormir. El carrejo es el pasillo que enlaza el salón con otras habitaciones y dependencias y a veces con la cocina, cuando ésta se encuentra en esta zona.

Entre esta planta y el tejado se halla el desván, donde se guardan los trastos y se conservan algunos productos del campo.

Por la fachada norte, las casas apenas tiene algún ventano para la ventilación y entrada de luz, a diferencia de la de levante y poniente donde las ventanas son más importantes e incluso hay balcones, bien de púlpito o algo más grandes cubiertos de alero como los existentes en Cabuérniga.

En la zona de los hastiales que puede ser de sillería en las casas buenas, a veces suelen colocarse los escudos de armas, aunque también se colocan en la solana.

La fachada principal suele ser de sillería sobre todo en el piso inferior, desarrollándose en el resto estructuras de madera a veces ladrillo.

Otras variantes en la construcción de las casas montañesas, pueden ser como las que aparecen en las casa sin machones que prolonguen los hastiales sobre la fachada sur quedando la solana completamente exenta. En otros casos la solana se sustituye por una fachada sin balcón con ventanas solamente, como las de Trasmiera. En algunas casas ricas los tejados pueden tener cuatro vertientes. Y en otras zonas de clima más riguroso como en Campoo los soportales pueden faltar.

Todas estas peculiaridades se traducen en la existencia de diferentes tipos de casas de carácter eminentemente comarcal.

 La tendencia a solanas sin muros cortafuegos es muy característica de los valles de Cayón y Carriedo.

La casa lebaniega difiere un poco de las anteriores, empleando con mayor abundancia la madera, los muros de zarzos, ladrillos e incluso adobes.

La casa campurriana tiende a cerrar vanos a consecuencia de la rigurosidad del clima, prescindiendo frecuentemente de la solana y del soportal. Tanto esta casa como la lebaniega suelen disponer de hornos para cocer el pan de trigo, ya que el de maíz, llamado “borona” no precisa de horno.

En Trasmiera, pese a que existen muchas casas con solana, sin embargo el modelo tradicional suele carecer de ella, siendo la fachada principal de sillería con ventanas y soportal con dos arcos campanales al exterior.

En Ruesga, Soba y Vecio la casa suele tener planta cuadrada con dos o tres pisos y tejado a cuatro aguas, siendo característicos los balconajes corridos exentos.

La casa pasiega denominada “cabaña” con su tipo peculiar propio, debido a la trashumancia de sus propietarios, que disponen de varias ( seis o más), en diferentes parajes para las distintas épocas del año, se extiende no sólo por territorio pasiego sino que también se ven en algunos casos en Toranzo, Carriedo, Trasmiera, Soba, Ruesga e incluso en Vecio.

La planta de la casa pasiega es rectangular con tejado a dos aguas. La fachada importante está orientada al sur, no en la caída de una de las aguas, sino en el hastial. A la planta alta se accede por el exterior por una escalinata de piedra. Generalmente se construyen sobre una pendiente que facilita el acceso, quedando la entrada al establo en la zona más baja y arrancando la escalinata en la zona más alta de la pendiente. La puerta del piso superior suele tener un pequeño balconaje o solana de madera sin tornear a donde llega la escalera. La solana abarca toda la fachada .En esta planta se encuentra la cocina, la habitación y el pajar. El tejado se cubre con lajas de piedra, aunque ya se va empleando cada vez más la teja.

Fuentes:
Texto:
Manual de Etnografía de Cantabria
Autores
Don Joaquin González Echegaray
Don Alberto Díaz Gómez
Imágenes:
www.Cantabriajoven.com
www.El Diario Montañes.com
www.Casonacantabria.com
www.Cabuerniga.org






miércoles 21 de enero de 2009

RIONANSA








Municipio situado en la zona del Saja-Nansa, en plena Reserva Nacional del Saja, privilegiada tierra que la Naturaleza nos ha regalado a los cántabros. Escasamente poblada se encuentra relativamente cerca de la capital Santander, a poco más de 70 km. de distancia. 

Rionansa , recorrido por el rio que da nombre a la zona, consta de 16 núcleos de población situados todos ellos a más de 150 metros de altitud sobre el nivel del mar, y que se denominan Arenas, Las Bárcenas, Cabrojo, Celis, Celucos, Cosío, La Cotera, La Herrería, Obeso, Los Picayos, Puentenansa , Riclones, Rioseco, Rozadío y San Sebastián de Garabandal, siendo Puentenansa la capital.

La historia de los primeros habitantes de Rionansa se remonta al Paleolítico según se desprende de estudios documentados con hallazgos encontrados en varias de las cuevas que existen en la zona entre las que destaca la de Chufín habitada hace más de 20.500 años.

El bellísimo paisaje favorecido por lo abrupto del terreno y por la baja densidad de población abarca una zona excepcionalmente conservada donde se desenvuelve una gran parte de la fauna autóctona de Cantabria, pudiendo observarse por los alrededores de Peña Sagra desde algún oso pardo hasta el vuelo majestuoso de águilas reales y buitres leonados.


En el rio Nansa el salmón y la trucha abundan para deleite de pescadores y aficionados.


Resultan espectacularmente bellos los frondosos bosques autóctonos de robles y hayas, abundando también los acebos, avellanos y abedules.


En las amplias praderías y pastos comunales de las zonas más altas pueden contemplarse los tradicionales invernales de gran raigambre en estos parajes de alta montaña donde se resguardan del frio los encargados de cuidar el ganado.


Asimismo es de resaltar, que la abundancia de calizas carboníferas en el terreno ha ocasionado que el agua haya creado con el paso de miles de años unas extraordinarias formaciones subterráneas como las que se encuentran en la Cueva del Soplao de la que ya hemos hablado en fechas anteriores y que probablemente sea declarada Monumento Natural.


Del Neolítico o Calcolítico se fechan algunas estructuras de piedra encontradas cerca de San Sebastián de Garabandal.


En Hoyo de la Gándara, existe un motivo grabado en un gran bloque de conglomerados cuarzosos que se cree puede proceder de la Edad de Bronce.


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El Patrimonio religioso data en su mayor parte, de los siglos XVI y XVII, destacando la Iglesia de San Pedro en Celis, y San Miguel Arcángel en Cossio. Son también de reseñar las ermitas construidas por indianos y emigrantes como la de San Roque y del Carmen, ambas en el pueblo de Celis.


En cuanto a la arquitectura civil, uno de los edificios más destacados es la torre de Rubín de Celis en Obeso. Fue construída con fines defensivos en el siglo XV, sobre una loma elevada cercana a una curva del río, es de planta cuadrangular y conserva sus muros de sillarejo, con esquinales y vanos de sillería. Su altura es de cuatro pisos, habiéndose añadido el último en el siglo XVI.  


Asímismo, durante los siglos XVII y XVIII fueron construidas en Rionansa muchas y espléndidas casas que todavía existen hoy en día. En la gran mayoría de ellas pueden admirarse las amplias solanas tendidas entre los hastiales.


 En Cosío existen tres casas pertenecientes al linaje de los Cosío. En el centro de la localidad se encuentra la casa torre de la familia, donde ya tuvieron otra anterior cuyo origen se remonta al siglo XIII. Otro edificio de esta familia situado a la salida del pueblo es la ‘La Casona’ con su capilla anexa en la que consta la fecha de 1723, y a la entrada la ‘casa de la Panda’ también del siglo XVIII. 

Más construcciones de aquellas fechas lejanas son la casa de ‘la Campa’ o ‘Campona’, de Celis, del siglo XVIII con las armas de Diego de la Campa, Celis y Gutiérrez del Cortijo; y la casa Condal en San Sebastián de Garabandal, con una inscripción de fecha de 1723.  


De mediados del siglo XIX podemos contemplar el balneario de la Brezosa en Puentenansa, que fue construido en dos fases, en la primera se estableció la galería de baños y la hospedería y hacia el final del siglo se añadieron la vivienda, biblioteca, capilla y otras dependencias más.


La rica gastronomía de la zona entre la que destaca el riquísimo cocido montañés abastecido por la matanza del cerdo y los frescos productos de las huertas, invitan a todos los visitantes a conocer los maravillosos encantos que encierran estas recias tierras y sus amables habitantes.
Fotografías 
www.Cantabria.com
www.Cantabriajoven.com